El aroma tiene una explicación natural y está relacionado con la floración de dos especies de árboles Si en los últimos días usted ha caminado por algunas zonas de Medellín y ha sentido un fuerte olor parecido al de “pecueca”, no necesariamente hay un problema de basuras, alcantarillado o contaminación. El particular aroma tiene una
El aroma tiene una explicación natural y está relacionado con la floración de dos especies de árboles
Si en los últimos días usted ha caminado por algunas zonas de Medellín y ha sentido un fuerte olor parecido al de “pecueca”, no necesariamente hay un problema de basuras, alcantarillado o contaminación. El particular aroma tiene una explicación relacionada con los árboles que hacen parte del paisaje urbano de la ciudad.
La floración del algarrobo y del almendro africano vuelve a llamar la atención de los habitantes por estos días. Aunque las dos especies pueden coincidir en sus periodos de floración, el origen del olor no es exactamente el mismo.
Biólogos consultados para explicar el fenómeno señalaron que se trata de procesos naturales relacionados con la reproducción de las plantas y, en uno de los casos, con la descomposición de los frutos que caen al suelo.
El olor que muchos habitantes de Medellín están percibiendo
La presencia de ese aroma fuerte puede resultar especialmente evidente en determinados sectores de Medellín donde existe una concentración importante de estos árboles.
El fenómeno no significa que los árboles estén enfermos ni que haya una emergencia ambiental. Por el contrario, la floración hace parte del ciclo normal de las especies.
El biólogo Diego Ospina, de Cornare, explicó que los periodos de floración dependen de diferentes señales ambientales. Entre ellas están la cantidad de luz disponible, los cambios de temperatura y las condiciones de lluvia.
Por eso, aunque el olor pueda aparecer de manera repentina para los habitantes, para las plantas se trata de una etapa esperada dentro de su ciclo natural.
El algarrobo tiene un papel particular en este fenómeno
El algarrobo, una especie nativa de Colombia, puede presentar periodos de floración entre marzo y julio o entre julio y septiembre.
En esta especie, sin embargo, el olor fuerte que algunas personas relacionan con la “pecueca” no proviene principalmente de la flor.
El biólogo Germán Jiménez Romero explicó que el aroma más intenso aparece especialmente después de la floración, cuando los frutos caen al suelo y comienzan a descomponerse.
Ese proceso genera compuestos responsables de un olor fuerte que puede permanecer alrededor de los árboles y llamar la atención de quienes transitan por el lugar.
Por eso, encontrar frutos en el piso debajo de determinados árboles puede ser una pista para entender por qué el olor aparece en algunas calles y espacios verdes de Medellín.
El almendro africano funciona de otra manera
El caso del almendro africano, cuyo nombre científico es Terminalia ivorensis, es diferente.
Esta especie libera compuestos orgánicos volátiles a través de sus flores. Aunque para los seres humanos algunos de esos olores pueden resultar desagradables, para la planta cumplen una función fundamental.
La finalidad es atraer a los animales que participan en la polinización.
En otras palabras, lo que para una persona puede ser un olor incómodo es, desde el punto de vista de la planta, una estrategia para reproducirse.
Cuanto más lejos pueda desplazarse el aroma, mayores pueden ser las posibilidades de que los polinizadores encuentren las flores.
¿Por qué las plantas necesitan producir estos olores?
La explicación está relacionada directamente con la reproducción.
Las plantas no pueden desplazarse para buscar a los animales que las ayudan a transportar el polen. Por eso utilizan diferentes mecanismos para atraerlos.
Los aromas son una de esas herramientas.
En el caso del almendro africano, las sustancias volátiles liberadas por las flores funcionan como señales químicas que pueden atraer a los polinizadores.
Este proceso es fundamental para la formación posterior de frutos y semillas.
Así que el olor que algunos habitantes identifican como “pecueca” no es necesariamente una señal negativa. Puede ser una muestra de que el árbol está desarrollando una etapa importante de su ciclo biológico.
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El almendro africano no es originario de Colombia
Otra particularidad es el origen de las dos especies.
Mientras el algarrobo es una especie nativa de Colombia, el almendro africano procede del oeste de África y fue introducido en el país.
Su presencia en Medellín está relacionada, entre otras razones, con sus características como árbol urbano.
La especie tiene una copa amplia y con forma aparasolada, lo que permite generar grandes zonas de sombra.
En una ciudad como Medellín, donde las superficies construidas pueden acumular calor, los árboles cumplen una función importante al ayudar a generar pequeños microclimas.
¿Por qué se sembraron especies extranjeras en la ciudad?
La utilización de especies introducidas en el arbolado urbano tiene una explicación histórica.
Los especialistas señalan que durante diferentes periodos existía un conocimiento más limitado sobre las especies nativas que podían adaptarse adecuadamente a las condiciones de las ciudades.
Al mismo tiempo, algunas especies extranjeras ya tenían antecedentes de uso en otros espacios urbanos.
Sus características físicas, como el tamaño de la copa, la capacidad de generar sombra y su adaptación a determinadas condiciones, hicieron que fueran incorporadas al paisaje.
Con el paso de los años, estos árboles terminaron convirtiéndose en parte reconocible de diferentes sectores de Medellín.
Más allá del olor, los árboles cumplen funciones ambientales
La conversación alrededor de la “pecueca” puede generar bromas entre los habitantes, pero detrás del fenómeno existe un proceso ambiental importante.
Los árboles urbanos proporcionan sombra, contribuyen a regular las condiciones térmicas de su entorno y sirven como refugio o fuente de alimento para diferentes animales.
Además, durante la fotosíntesis capturan carbono de la atmósfera y lo incorporan a su biomasa.
Esto significa que un árbol que temporalmente produce un olor poco agradable también puede estar cumpliendo funciones importantes dentro del ecosistema urbano.
La polinización también beneficia a los seres humanos
El proceso que ocurre en las flores tiene consecuencias que van mucho más allá de Medellín.
La polinización es fundamental para la reproducción de numerosas plantas y para la producción de frutos y semillas.
Gran parte de los alimentos que forman parte de la dieta humana dependen directa o indirectamente de estos procesos naturales.
Frutas, semillas y diferentes cultivos requieren de la interacción entre plantas y polinizadores.
Por eso, los especialistas llaman a observar estos fenómenos desde una perspectiva diferente.
El olor puede ser desagradable para algunas personas, pero representa una señal dentro de una relación ecológica indispensable.
La próxima vez que sienta el olor, ya sabe qué puede estar pasando
La próxima vez que aparezca ese particular aroma en una calle, parque o sector arbolado de Medellín, la explicación podría estar mucho más cerca de lo que parece.
El algarrobo puede estar relacionado con frutos que caen y se descomponen, mientras que el almendro africano puede generar olores provenientes de sus flores para atraer polinizadores.
Ambos procesos son naturales y forman parte del comportamiento de las especies.
Así que, por ahora, no hay que buscar necesariamente una fuente de malos olores entre los residuos o las alcantarillas. En determinados sectores de la ciudad, la respuesta puede estar literalmente sobre nuestras cabezas.















